LA SANA DESILUSIÓN: PUNTOS DE QUIEBRE DEL CHAVISMO

 

Puntos de Quiebre del Chavismo

Las encuestas cuantitativas han mostrado de manera unánime un declive importante del movimiento chavista a partir de la muerte de Hugo Chávez y acentuado a partir del año 2015. El fenómeno de liderazgo carismático que generó Chávez no parece haberse traducido en una convicción ideológica ni en una lealtad irrestricta a sus supuestos seguidores. Nuestra encuesta replica hallazgos reportados por otras que confirman el rechazo mayoritario al gobierno actual.

Esos mismos hallazgos los vemos reflejados en las entrevistas a profundidad que hemos realizado con seguidores o exseguidores del chavismo. A mitad de 2014 realizamos una serie de entrevistas en profundidad a personas comunes que se autodenominaban chavistas. Buscábamos comprender las anclas de su filiación y las argumentaciones con que defendían sus posiciones. A mitad de 2015 repetimos las mismas entrevistas con el mismo grupo de entrevistados para indagar si sus posiciones habían cambiado y de qué manera.
Así como a mitad del 2014 nos asombraba en alguna medida cómo las dificultades evidentes en el país, el abuso gubernamental y el conflicto social no necesariamente se traducían en un distanciamiento de la posición política de los chavistas entrevistados, a mitad del 2015 nos volvió a sorprender hasta qué punto esas mismas personas han cambiado de opinión, criticando severamente al gobierno, al PSUV, a todos sus liderazgos, identificándose inclusive ahora como ‘independientes’ y algunos, como opositores.

-Nos sentíamos identificados mucho con Chávez pero actualemente es difícil mantener ahora ese afecto, esa tendencia porque económicamente el país está muy golpeado y políticamente muchísimo más porque han habido muchas injusticias. Por lo menos lo que le pasó a Leopoldo, a Ledezma…
-¿Y si Chávez estuviera vivo seguiría siendo una opción para ustedes?-
-Definitivamente no…


Puntos de Quiebre
Nos interesa entonces comprender cuáles han sido los factores que generaron el fuerte apoyo del chavismo (que discutimos en el trabajo “El Pensamiento Chavista”), así como los factores que han venido generando un cambio de posición política.
Lo primero que vale la pena subrayar es que estamos hablando de cambios que suelen ser difíciles ya que no implican simplemente una opinión o una preferencia de un objeto trivial, sino una posición que atraviesa la identidad y los afectos de los involucrados.

1. La economía
Así como la identificación con Chávez ocurrió, en la mayoría de los casos, por una simpatía inicial asociada luego a beneficios concretos recibidos por sus adeptos, la desconfianza y malestar con el gobierno actual pasa por gestos que han producido distanciamiento emocional, unido a experiencias muy concretas de frustración y angustia. Su eje principal, en todas las entrevistas, pasa por la situación económica. Al preguntarle a los entrevistados qué eventos puntuales han influido en su evaluación actual del país, nos contestaron no con episodios particulares sino con el genérico: la situación económica. Eso se vio reflejado igualmente en los resultados de nuestra encuesta.
Las personas en situaciones materiales más precarias nos contaron las dificultades para completar las porciones de comidas necesarias para alimentar a sus familias. Tanto la inflación, que ha mermado de manera dramática sus capacidades adquisitivas, como la escasez que reduce las opciones para resolver la comida diaria aparecieron de manera preponderante en las respuestas.
Una mujer profesional residente de un sector popular nos contó cómo tenía que hacer peripecias para alimentar a sus dos hijos adolescentes. Hace un año, nos comentó, que la gente se quejaba mucho, que si no había pavo, comería pollo. Para este año la frustración con la situación ya no fue tan sencilla de solapar. A pesar de hacerlo entre risas, nos explicó que había que verle el lado positivo a la situación y que ahora estaba haciendo dieta al no cenar todas las noches. Asimismo contó cómo el pollo lo dividía en presas que administraba, una por comida, a sus hijos, conformándose ella con comer granos. Sin embargo, luego añadió con frustración, que ahora tampoco se consiguen los granos.
A su vez los entrevistados de clase media nos contaron cómo sus sueldos han ido perdiendo poder, cómo trabajar para sobrevivir ha ido perdiendo sentido y los pequeños negocios para el “rebusque” se han ido reduciendo. La fantasía de emigrar puebla muchas de los pensamientos de los antes seguidores del chavismo, sober todo de las clases medias.
Después de la situación económica, la inseguridad continúa siendo un tema de preocupación pero con la particularidad de que los entrevistados perciben que ésta los ha ido cercando cada vez más. La misma mujer que el año pasado nos hablaba de cómo sustituía pollo por pavo, nos contó, en esa misma entrevista del 2014, que si bien su barrio era peligroso, su sector particular no lo era tanto.
Pero este año nos dijo:

Bueno, la seguridad es así, se ha puesto más emocionante. Ya no hace falta ir al cine, todo lo tienes ahí si quieres ver acción. Bueno, por lo menos, no sé si se recuerda que yo siempre exclamaba mucho el punto donde yo vivía, ese pedacito, bueno, ahí es la mejor zona de Caracas [risas]. Pues, resulta que ha variado, porque todo cambia.
-¿Sí?, ¿se ha puesto complicado por tu zona?
-Resulta que todo eso, esas hampas y esos altercados en centro comercial, que mataron a yo no sé quién, todos esos viven al lado de mi casa. Yo creo que no robaban era por eso, porque estaban los capos por allá. [risas]

La percepción compartida es que el margen de acción para sobrevivir se ha hecho mucho más estrecho y las dificultades se han ido imponiendo. Aún esta mujer que, como se ve en las respuetas, intenta mantener un tono optimista, llega a la conclusión de que la situación se ha deteriorado de manera clara.
Otra joven, funcionaria pública quien ha militado en organizaciones del PSUV declara en principio que “la situación económica te hunde” y en segundo lugar que dos amigos han estado cercanos a la muerte por asaltos. Por lo que está terriblemente decepcionada del gobierno.


2. Desconfianza/ Corrupción
Se ha afirmado, y hemos corroborado en nuestras entrevistas, que el lazo afectivo con Chávez es el eje central de todas las demás identificaciones con él y su propuesta. Ese lazo genera una sensación de confianza, de confiar que él está a favor de “los nuestros”, aunque no se pueda precisar exactamente cómo se traduce eso en acciones ni quiénes son esos “nuestros”. Son conclusiones más bien afectivas.
Esa confianza no parece haberse trasladado a los demás miembros del PSUV. Si en algún momento se les otorgó un voto de confianza las entrevistas claramente transmiten que actualmente no sienten confianza hacia las figuras gubernamentales más reconocibles. Asimismo, en su gran mayoría, la desconfianza sigue reinando hacia las figuras de la oposición.
Estos entrevistados que son o fueron chavistas tienen claras críticas contra el gobierno de Maduro. Aquí un joven que se declara comunista y que trabaja en la administración pública afirma:

Maduro debería cambiar su estrategia… tendría que priorizar... O sea, él se está enfocando mucho, por ejemplo, ahorita anda con la vaina de… de la zona en reclamación, que si la Exxon Mobile le está sacando petróleo ahí, que esto, que lo otro, entonces… hay cosas, o sea, el pueblo, para Chávez, el pueblo era algo intocable. Y se dedicaba mucho al pueblo, trataba de que el pueblo siempre estuviera bien, siempre tuviera un buen nivel.


El contraste con la figura de Chávez aparece reiteradas veces dejando mal a los que vinieron después. La figura de Diosdado Cabello es la más rechazada. La de Maduro se asocia a incapacidad, la de Cabello es percibida como asociada a corrupción y una personalidad impositiva desagradable. Sus expresiones autoritarias son rechazadas por las mismas personas que idolatraron a Chávez. Esta mujer comenta, cuando le preguntamos por Cabello:

…me parece que de por sí, como persona como tal, me parece que es una persona que se deja llevar por los impulsos y una persona así no puede ir pa’l baile, porque no se puede confiar, ni menos con poder encima porque te ataca.

En ese sentido la corrupción ya aparecía en las entrevistas del año pasado como un tema de preocupación recurrente en los simpatizantes del chavismo. Todo el estamento gubernamental era percibido como profundamente corrompido y por ende traidor de los ideales sobre los que se había sostenido la identificación con el proyecto. La argumentación de la afición por el chavismo estaba basada en ideales finales como la justicia social y el amor por los más desfavorecidos. La corrupción viene a desmentir esos supuestos propósitos.
Una joven formada en Cuba y perteneciente al Frente Francisco de Miranda afirma que la “corrupción desmedida me tiene muy molesta”. Parece muy significativo que una joven quien ha sido formada ideológicamente y ha militado activamente dentro del proceso afirme, sobre la base de lo anterior que piensa votar para castigar al gobierno.

El Proceso de Distanciamiento
Interesa, más allá de la descripción transversal de la opinión política actual, comprender el proceso a través del cual los afectos al chavismo han ido distanciándose. Porque interesa entender los procesos mediante los cuales el venezolano se posiciona políticamente.
El proceso de distanciamiento parece análogo al proceso mediante el cual se identificaron en primer lugar. Las impresiones afectivas generales han sido contrastadas con vivencias personales para llegar a una conclusión sobre el valor de los políticos y el gobierno. En el caso de Chávez encontramos una serie de simpatías iniciales con un personaje que les llamó la atención por ser distinto, por parecer humilde y cercano a las personas desposeídas, enérgico, carismático y sobre todo afectivo. Esas impresiones iniciales se unieron a que personalmente o algún familiar recibió algún beneficio del gobierno que les permitió sellar un pacto emocional con el líder.
En el caso del desamor que ha venido creciendo a velocidad hacia los herederos del liderazgo carismático de Chávez, se conjugan impresiones de incapacidad y/o de deshonestidad que luego parecen confirmarse en las experiencias de privación o inseguridad que se han multiplicado con la profundización de la crisis actual.
Ese proceso es complejo y emocionalmente intenso ya que la afinidad con Chávez tenía una carga afectiva significativa en la mayoría de los casos y, como hemos explicado anteriormente, atravesaba la mismísma identidad personal. No es lo mismo afirmar tener simpatía por un equipo particular que sentenciar “yo soy Magallanero”. En la segunda instancia, la identidad personal está atravesada por la afición. Distanciarme de mi posición, en este caso, implica un reacomodo significativo de la manera en que vengo concibiendo mi entorno y mi propia persona.
En ese sentido es muy importante que la oposición comprenda que aquellos que se han ido distanciando del chavismo atraviesan un proceso emocional que los hace sentir desamparados y vulnerables.
En las entrevistas muchos afirmaron inicialmente defender sus posiciones, solo en la medida en que fue desenvolvíendose la conversación, pudieron bajar sus defensas e ir compartiendo su desencanto y las variaciones que han tenido de opinión.
Pero enfrentar la pérdida de la idealización del proceso es costoso. Al final de la entrevista con una de las mujeres que nos confesó seguir sintiendo mucha pena por la muerte de Chávez, agradecimiento infinito, pero mucho descontento con el gobierno actual nos contestó, cuando le preguntamos cómo se sentía al final de la entrevista:

por lo menos aquella vez sentía, de lo que estábamos conversando… que había como más expectativa, ilusiones, ¿ves?… pero ahorita de verdad que es como… es como… triste. Es como ¿en quién confío?

Su rostro delataba verdadera desilusión y sus palabras añaden la angustia que implica quedarse sin referentes. La pregunta “¿en quién confío?” nos resulta clave.
Las personas manifestaron malestar significativo: desilusión, rabia, angustia. Quien quiera ganar terreno debe empatizar con esos estados. Atacarlos, lo cual es la estratega frecuente de los opositores, solo parece incrementar el nivel de desconfianza. La desesperanza y la inseguridad inundan la experiencia.
Este proceso emocional parece estar mediado por las relaciones íntimas de los entrevistados. Todos comentaron cómo sus cambios de opinión han venido tomados de la mano de las conversaciones con sus familiares más cercanos o con sus vecinos. En muchos de los casos el cambio de posición es posible porque también algunas personas cercanas han comparten la sensación de desilusión.
Finalmente, la percepción que guardan los entrevistados atribuye a Chávez un poder casi omnipontente que les transmitía seguridad y esperanza de poder alcanzar los objetivos. Ese poder lo sienten mermado y contribuye a la desilusión y al miedo. La figura poderosa operaba en la fantasía como protector. La ausencia de esa figura provoca desamparo. Si bien, en ocasiones las atribuciones de cualidades a Chávez parecían increíblemente idealizadas, ahora la incapacidad contrasta con igual fuerza. Un joven nos comentaba con respecto a  la escasez:

el gobierno no pone mano dura realmente como dice Maduro. ¿Por qué no pone realmente mano dura y se… se enfoca en el problema? ¿No hay pañal?, bueno, vamos a ver qué es lo que está pasando en la fábrica. Chávez hubiera hecho eso. Te apuesto a que Chávez “ah, ¿no hay papel tualé?, vamos a hacer una fábrica de papel tualé”. De una.

Es importante detenerse en que estas percepciones negativas del gobierno se acumulan en un Estado que ha avanzado de manera significativa en lo que han denominado la Hegemonía Mediática. Parecería que el control de los medios masivos de comunicación no ha logrado contrarrestar la gravedad de la crisis vivida.
El filósofo francés Raymond Aron, que estudió la fascinación de las doctrinas socialistas en la mente de los intelectuales franceses, concluyó que la esperanza de que se pudiese lograr una discusión política más racional pasaba por lograr lo que denominó “la sana desilusión” y que ésta sería una tarea a llevar a cabo por la realidad. Escribió:

“El realismo decepciona los entusiasmos fáciles, pero tiene por virtud, precisamente, combatir los fantasmas y, por lo menos, favorecer la sana desilusión”.

Parece que hemos llegado a ese punto.


Estatus Actual del Chavista Desilusionado
Subrayemos entonces que el estado actual de los que antes fueron fervientes seguidores del chavismo es un estado emocional intenso. Lleno de desilusión, angustia y molestia. Los entrevistados nos transmitieron sensaciones intensas de tristeza y de incertidumbre. En una de las entrevistadas había una franca depresión.
En varios entrevistados esta incertidumbre se trasladó a las acciones imaginadas de un supuesto gobierno opositor. Los temores a perder emblemas como las “Misiones” y la atención que recibieron los sectores desfavorecidos aparece reportado:

“Aunque ya hay muchas misiones, muchas cosas que se han hecho, pero quizás dejarían de funcionar, porque ellos tienen otra mentalidad, otra forma de hacer las cosas… Como que se destruiría todo, pues. Entonces eso tampoco… como que le quita puntos más bien a ellos, como para que yo vote por ellos.

De nuevo vale la pena detenerse en la expresión “ellos tienen otra mentalidad”. Es una categoría difusa e imprecisa, pero representa a otro que no le interesa a los más desfavorecidos. Alguien de otra categoría, que es insensible y por ende, peligroso.
En varios de los entrevistados de nivel socioeconómico medio apareció el proyecto de poder emigrar del país. Los entrevistados de niveles socioeconómicos más bajos no se pasearon por esa idea.
En todos apareció la sensación de no contar con opciones confiables que les ayudasen a concebir un futuro. Muchos reportaron el deseo de una alternativa nueva que pudiese generar confianza. Ni los representantes del chavismo, ni los de la oposición, parecen ocupar ese lugar. En algunos curiosamente, Leopoldo López apareció reportado como una posibilidad. La percepción de estar sufriendo injustamente y haber sido valiente al enfrentar los atropellos del gobierno parecerían otorgarle una cuota de credibilidad. Llama la atención que chavistas fervientes giren hacia la figura de López más que a otras. Hipotetizamos que se debe a que replica la fascinación por una personalidad más que por un proceso político.
Al intentar identificar qué características harían falta para poder confiar, muchos afirmaron el deseo de ver un candidato nuevo, que no provenga de espacios de poder. El poder tanto político como económico está cargado de desconfianza.
Todos reportaron desear acudir a votar en diciembre. Ninguno tenía claro por quién, pero en todos los casos negaron la posibilidad de votar por el candidato del PSUV. Este hallazgo nos sorprendió, al estar hablando con personas que han votado, que han sido activistas del gobierno, y algunos de los cuales trabajan actualmente en el gobierno.

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