EL PENSAMIENTO DEL VOTANTE CHAVISTA

 

pensamiento votante chavista

Las pasiones políticas que convocó Hugo Chávez y su proyecto político han marcado durante más de dos décadas el panorama venezolano. Comprender su dinámica psicológica es esencial para comprendernos como sociedad, pero también como herramienta práctica para enfrentar los retos políticos que tenemos por delante como país.

En el terreno de la opinión pública se ha hecho un seguimiento exhaustivo a las filiaciones políticas de la población general durante toda esta época, como lo refleja el cúmulo de encuestas y el lugar prominente que ocupan algunos de los rostros reconocidos de las distintas encuestadoras del país.

Los datos recabados durante estos años son esenciales para describir el comportamiento del seguidor del chavismo. Pero, a menudo palidece ante la tarea de comprender cómo se han constituido estas preferencias, qué tipo de lógicas las sostienen y qué elementos las pueden hacer cambiar.
En momentos en que la popularidad del gobierno de Nicolás Maduro ha caído a sus niveles más bajos y que intenta constantemente regresar a la imagen de Chávez como principal crédito político, es esencial comprender estas dinámicas afectivas. Además que creemos que ofrece una comprensión del comportamiento político del venezolano que trasciende la coyuntura actual y nos invita a reflexionar sobre nuestros procesos sociales más amplios.
Nos interesa entonces, ir más allá de los valiosos datos recogidos por las encuestas cuantitativas y complementar sus hallazgos con el levantamiento y análisis en profundidad de la dinámica de las preferencias del votante chavista. Para eso hemos realizado una serie de entrevistas en profundidad a distintas personas que se han auto-definido como chavistas.
Hicimos una ronda de entrevistas en julio-agosto del 2014 y repetimos la ronda, con los mismos entrevistados en julio-agosto de este año para además entender cómo han variado esas posiciones en este año tan agitado.
Los hallazgos de estas investigaciones los presentaremos en una serie de informes, de los cuales este es el primero, y que pretende describir y comprender cómo está construida la preferencia política chavista.

Hallazgos Descriptivos: ¿Por qué soy chavista?

“una vez yo salí del metro de Petare y veo el poco de gente, bueno de hecho no había tanta gente en realidad, pero me paré a ver qué era lo que estaba pasando y había una tarimita así bajita así y una paredcita así chiquitica y taba él ahí hablando como él sabe hablar (risas) y… y bueno de ahí me llamó mucho la atención su sencillez pues y su y sus ganas…”

La manera en que surgió el seguimiento a Chávez, los hitos que marcaron esa filiación política, las pasiones que convocó, son cruciales para entender la lógica del seguidor chavista y la estructura popular del movimiento.

1. El vínculo emocional
No cabe duda a estas alturas que el liderazgo de Chávez tenía cimientos afectivos, que sus seguidores establecieron en la mayoría de los casos un vínculo emocional intenso con él. La imagen que proyectaba y algunas características de su discurso han sido analizados como fuentes de ese vínculo.
El uso de diminutivos en la cita anterior no es trivial. El surgimiento de Chávez desde un lugar sencillo es, para esta entrevistada, una clave de lo que le permitió identificarse con él. No solo irrumpió en el escenario político desde un lugar alternativo, sino que apareció como representando a los que vienen desde afuera, desde abajo, del poder establecido y que conquistó el centro del escenario.
También se ha desarrollado bastante la idea de Chávez como comunicador. Lo cual es cierto, pero cuando hablamos de un gran comunicador podríamos estar hablando de muchos aspectos distintos del mensajero. En nuestras investigaciones destacan dos.
Cuando indagamos con María cómo llegaba a una conclusión de si se podía confiar o no en un candidato, ella respondió con firmeza que “por sus gestos… por su mirada… por cómo caminaba”. Su juicio político está guiado por lo que percibe de su lenguaje corporal.
Este hallazgo, sorprendente para algunos, fue confirmado por la opinión del psicólogo social Alejandro Moreno, quien tiene años investigando lo que él ha denominado la psicología de la “familia popular venezolana”, quien nos resumió afirmando que el venezolano es relacional; que sus juicios surgen del vínculo emocional que establezcan y que ese vínculo se transmite de manera no verbal, emocional, en el tono de la voz, no en el contenido del mensaje.
Moreno escribe:

“El venezolano popular, sin vivir en la irracionalidad, vivencia su existencia en la relacionalidad afectiva” y, “todo significado significa en trama relacional personal… lo que importa no es la naturaleza, en lo físico, ni las instituciones, en lo social, sino lo humano, las personas.”

Si se hace una búsqueda por internet encontraremos que un tópico que atrae considerable discusión gira en torno al lenguaje corporal de las distintas figuras públicas y Chávez es enaltecido una y otra vez por su amor al pueblo, representado en la cercanía física.

 


Algunos líderes de la oposición en cambio, son objeto de ataques y de expresiones de desconfianza, no sobre la base de sus gestiones políticas o sus ideas, sino por cosas como la sinceridad percibida en su cercanía física, su capacidad de abrazar. Veamos:

 
La incomodidad de Capriles en ambas fotografías parece evidente. Nos podría frustrar pensar que los juicios políticos dependan de un gesto tan alejado de la razón. Pero lo cierto es, según nuestras entrevistas, pesan más de lo que hemos querido reconocer en las filiaciones políticas venezolanas.
En segundo lugar, el identificar al político como alguien que “viene de abajo”, que no proviene de lugares de poder y privilegios, aparece una y otra vez. La desconfianza a “los que tienen dinero”, los que pertenecen a grupos establecidos de poder es repetida y notoria. Tanto así, que los mismos políticos chavistas han caído en esa categoría. La impresión de que son los nuevos privilegiados, distantes ya de las necesidades del pueblo, es un hallazgo ampliamente repetido en las entrevistas.

El momento actual refleja la dramática caída de la popularidad del gobierno chavista, pero al mismo tiempo, el hecho de que la oposición no ha logrado convocar a muchos de esos seguidores decepcionados. Nuestras entrevistas confirman la enorme desilusión y desconfianza que hay de los propios autoproclamados chavistas hacia los líderes del chavismo, así como su continua desconfianza. Aparece el deseo por una figura “nueva”, “independiente”. La pregunta que queda en el aire es: ¿qué tendría que tener una figura para ser considerada nueva e independiente?

Si nos guiamos por lo que los chavistas nos dicen de qué les atrajo inicialmente de Chávez, podemos sugerir la aproximación afectiva, que es descrito por los entrevistados como “hablaba claro, directo”, que lograba hacer conexión con el otro. La clave está en establecer un vínculo afectivo y de confianza.

2. Los beneficios concretos / la prueba de amor
Hay un segundo elemento que consolida el vínculo con Chávez que no puede ser soslayado, aunque suceda en algunos análisis. Si bien hay un vínculo marcado por la subjetividad, en las entrevistas aparecen una y otra vez beneficios concretos que las personas o sus familiares recibieron y que confirmaron su noción de que a Chávez le interesaban las personas. Lo genuino de su promesa fue confirmada, en la percepción de sus seguidores, con acciones.
María, una mujer de origen extranjero vino a Caracas a temprana edad traída por su padre que llegó al país buscando mejoras económicas. La logró inscribir en una escuela pública con unos papeles trucados que lograron negociar con algún gestor. Ella encontró en los estudios un lugar para crecer y se desarrolló como una alumna destacada. Sin embargo, al finalizar su bachillerato se encontró con que su cédula era falsa y no podía tramitar su título de manera legal. Ella quedaría claramente en un limbo, al margen.
El decreto 2823 del año 2004 permitió la regularización migratoria de extranjeros no documentados. Este decreto, que si bien fue criticado como una maniobra electorera para conseguir más votos para las elecciones de ese año, ciertamente le permitieron a personas como María, salir de la situación de exclusión.
Ese hecho marcó su vida para bien y ella lo repite como un gesto que prueba sus deseos de avanzar la “inclusión educativa”, así como la colman de un agradecimiento “eterno”. María continuó sus estudios y ahora se gana la vida como maestra de bachillerato.
Electoreras o no, populistas o no, basadas en la bonanza petrolera o no, el hecho es que muchas medidas impactaron las vidas de personas en desventaja y eso consolidó su lealtad a Chávez como figura.
La lealtad es un factor relevante que se repite en las entrevistas. Es una lealtad específica a Chávez y no al partido, pero que genera una sensación de endeudamiento afectivo eterno por lo recibido.

3. Visión idealista
A pesar de afirmar en el apartado anterior la importancia de los hechos concretos y los beneficios materiales, una y otra vez las entrevistas revelaron una identificación con grandes ideales últimos más que con la evaluación objetiva de la gestión gubernamental.
No es una evaluación pragmática de costos-beneficios lo que marca la filiación del chavista de a pie, aunque la situación material entre en la ecuación. Es más bien la identificación afectiva con el liderazgo, que comparte unos ideales abstractos, lo que consolida el lazo.

“él era humano y que era humanista pues.. y que él… él quería el bien para todos y sabía hacerlo de una forma organizada dentro de su ideología.”

“nosotros tenemos un ideal de… del mundo sólido, como yo te había hablado a ti, de ese comunismo, de donde todo es perfecto.”

Los anteriores son dos ejemplos de expresiones más bien abstractas y difusas, pero orientadas a la humanidad, capacidad de establecer un vínculo con el otro, empatía con los más necesitados que aparece una y otra vez en las idealizaciones de Chávez. La dimensión ideal está remarcada por las alusiones a fantasías absolutas, la perfección, el bien para todos.

4. Efecto Halo
La psicología ha descrito el fenómeno del efecto halo que implica que una vez que se le atribuyen cualidades a una persona, entonces la evaluación positiva se tiende a generalizar a todos los atributos. Es el mecanismo de la idealización.
A tal punto que lo que podía aparecer como crítica a otras figuras políticas en Chávez eran racionalizadas como elementos a perdonar o de importancia menor.

“Pero realmente él era un hombre que leía muchísimo eso si no te lo podemos negar, una persona que siempre te citaba un libro que siempre se portaba bien contigo.”

En la cita anterior el entrevistado no solo le atribuye una enorme cultura sino que cierra diciendo que “se portaba bien contigo”. De nuevo era grande y lo era sobre todo por el vínculo personal.
En las entrevistas Chávez aparece como un hombre que no tenía ningún mal, si a otros se le cuestiona no tener pareja fija a Chávez se le disculpa por ser un hombre que no podía estar con cualquier mujer. El comunismo ha fallado en otros países porque no tenían la visión que tiene Chávez. La crisis actual la hubiese manejado Chávez de otra manera mucho más efectiva. Uno de nuestros entrevistados concedió que posiblemente Chávez sabía de la corrupción y hasta podría haber participado en ella. Pero eso no manchaba la obra, su grandeza lo ponía por encima de pequeñas fallas.
Tal idealización por supuesto, ha incrementado con su muerte.

5. la Identidad
Este último punto no es una apartado más, es más bien un proceso que está entrelazado con todos los elementos antes mencionados. La identificación con Chávez y su idealización implican al sujeto en su identidad. Chávez sirvió de objeto de identificación con que sus seguidores se sintieron enaltecidos. El chavista siente que su vínculo con Chávez lo eleva.
De allí por ejemplo, la cantidad de alusiones a la importancia que le dio a los símbolos patrios. La recuperación del orgullo nacional y la identidad nacional es un elemento que aparece repetidas veces en las respuestas. Chávez, la nación y el yo personal se entrelazan para rescatar una sensación de valía personal a través de ese vínculo.
La sensación de apoyar a alguien que “vino de abajo” en el relato oficial y que logró instalarse en el centro del país, desafiando los poderes establecidos, es una narración alimentada continuamente.
Las identidades suelen construirse en tensión con otro imaginado. La narración de nosotros/ellos ha sido una fuente potente de consolidación de la identificación del chavismo. Por momentos puede ser difícil definir de qué se trata el chavismo, pero rápidamente se puede esgrimir de quién se diferencia. La alusión a la oposición como un grupo privilegiado que solo está pendiente de sus propios privilegios y que desprecia al pueblo es una narración que caló en lo profundo del discurso chavista. La utilización de cualquier gesto de desprecio o de prejucios clasistas alimenta continuamente la fuerza emotiva de la filiación.
La opción por Chávez no es una preferencia política es una identificación que se enraiza en la constitución del sujeto. De allí gran parte de su fuerza y la sensación de que optar por una opción es traicionar a un nosotros difuso pero emocionalmente potente.

¿Y la Ideología?
Uno de los hallazgos relevantes, consistente con lo que han establecido otros estudios a través de encuestas, es que efectivamente el eje del chavismo gira en torno al vínculo con Chávez como figura carismática y muy poco con la propuesta ideológica que el intentó encarnar.
Nos sorprendió encontrar respuestas como la de una joven muy identificada con el chavismo, que trabaja en el sector público, pertenece a organizaciones del PSUV y que vivió varios meses en Cuba formándose ideológicamente quien nos dijo:

“…yo me identifiqué con los ideales del líder como tal y entonces me identifiqué chavista… y después cuando salió el socialismo yo, yo no me sentí identificada porque más o menos he leído y he estudiado y pienso que es una utopía, el socialismo para mí es una utopía.”

Ella habló mucho de lo que le impresionó ir a Cuba a estudiar, de lo movida que fue a participar voluntariamente en varios procesos políticos, inspirada por el chavismo. Sin embargo, para ella el socialismo es solo un aditivo que apareció en el camino, lejos de ser el centro de su identificación con el proceso político.


¿Qué hacer con estos conocimientos?
La pregunta práctica es, por supuesto, ¿y ahora qué? Lo cual alude, por una parte, a la interrogante de ¿cómo ha evolucionado esa filiación con el nuevo gobierno chavista?, o, a sabiendas de los resultados de las encuestas ¿cómo lograron despilfarrar de manera tan dramática, tanta fuerza afectiva?
Por otra parte, invita a la pregunta: ¿cómo alimenta esta comprensión a la construcción de alternativas más viables?
De esas dos preguntas se tratarán los siguientes reportes y artículos.

 

Comentarios

  • No se han encontrado comentarios

Deja tus comentarios

Enviar un comentario como invitado

0
terminos y condiciones.
Register at Bookmaker William Hill